No me verás ni me oirás, pero estaré contigo —finalizó tajante. Tocó entonces la cabeza del niño de madera con la varita. Una nubecilla oscura se introdujo en Tilito como lo hace el humo de una hoguera cuando se apaga. Inmediatamente después, Escle se esfumó profiriendo una sonora carcajada: —¡Jajajaja!. Los muñecos no entendían qué había pasado ni porqué, así que continuaron jugando. Esa mañana tocaba jugar a explicar historias fantásticas y misteriosas. Se miraron unos segundos y se echaron a reír. —Tilito, te toca empezar a ti —dijo Pinocho. —¿No has tenido bastante con la historia misteriosa de Escle? —respondió. Se volvieron a mirar fijamente y rieron de nuevo. Al día siguiente, el sol volvió a salir con energía y Pinocho tocó a Tilito para despertarlo. —Vamos Tilito, despierta. Tenemos que ir a desayunar y a jugar. —¡Ya vooooy! —respondió el niño, que esa mañana se notaba raro
Skandinaavlased keeleteadlaste ja arheoloogia andmetel Essee Esimest korda olevat Skandinaavia nime ehk Scatinaviat maininud Plinius Vanem ,,Naturalis historias" (1. sajand p.Kr), milles ta kirjutas Jüütimaal ehk tänapäeva Taanis asuvatest saartest, mille suurimat saart nimetas Scatinaviaks. Selle all võis ta pidada silmas Skånet Skandinaavia poolsaare lõunaosas, kuid kindlat tõestust sellele ei ole leitud. Samuti kirjutas Jüütimaa saartest 2. sajandil elanud geograaf Ptolemaios oma teoses ,,Geographia" kolmest väikesest saarest nimega Fyn, Lolland ja Sjælland ning suuremast saarest nimega (Skandia)
artículo científico que se hubiera publicado sobre la reencarnación. Estudié las obras del doctor Ian Stevenson, respetado profesor de psiquiatría en la Universidad de Virginia, quien ha publicado una extensa bibliografía psiquiátrica. El doctor Stevenson ha reunido más de dos mil ejemplos de niños con recuerdos y experiencias del tipo de la reencarnación. Muchos presentaban xenoglosia, la capacidad de hablar un idioma extranjero al que nunca habían estado expuestos. Estas historias clínicas están completas, cuidadosamente investigadas; son en verdad notables. Leí un excelente panorama científico de Edgar Mitchell. Con gran interés, examiné los datos de percepciones extrasensoriales reunidos por la Universidad de Duke, y los escritos del profesor C. J. Ducasse de la Universidad de Brown; también analicé con atención los estudios de los doctores Martin Ebon, Helen Wambach, Gertrude Schmeidler, Frederick Lenz y Edith Fiore. Cuanto más leía, más quería leer