acertar (tabama,ära arvama) acordar (mäletama) Yo empiezo atravesar (ületama) acostar (magama panema) Tu empiezas calentar (soendama) colgar (riputama) El empieza comenzar (alustama) costar (maksma) Nos empezamos despertar (äratama) demostrar (näitama) Vos empezais empezar (alustama) mostrar (näitama) Ellos empiezan encerrar (kinni panema,sulgema) recordar (mäletama) gobernar (valitsema) rogar (paluma,anuma)
(yo) empiezo alustan encuentro leian entiendo mõistan (tú) empiezas alustad encuentras leiad entiendes mõistad (él) alustab leiab mõistab (ella) empieza encuentra entiende (usted) alustate leiate mõistate (nosotros) empezamos alustame encontramos leiame entendemos mõistame (nosotras) (vosotros) alustate empezáis encontráis leiate entendéis mõistate (vosotras) (ellos) alustavad leiavad mõistavad (ellas) empiezan encuentran entienden (ustedes) alustate leiate mõistate
En esa primera visita, comenzamos a desentrañar quién era ella y por qué acudía a verme. En respuesta a mis preguntas, Catherine reveló la historia de su vida. Era la segunda de tres hijos, criada en el seno de una familia católica conservadora, en una pequeña ciudad de Massachusetts. Su hermano, tres años mayor que ella, era muy atlético y disfrutaba de una libertad que a ella nunca se le permitió. La hermana menor era la favorita de ambos padres. Cuando empezamos a hablar de sus síntomas se puso notablemente más tensa y nerviosa. Comenzó a hablar más deprisa y se inclinó hacia delante, con los codos apoyados en la mesa. Su vida siempre había estado repleta de miedos. Tenía miedo del agua; tenía tanto miedo de asfixiarse que no podía tragar píldoras; también la asustaban los aviones, y la oscuridad; la aterrorizaba la idea de morir. En los últimos 5 tiempos, esos miedos habían comenzado a empeorar