(vuestros, vuestras) su (sus) nende su (sus) teie (mitmuse viisakusvorm) 46 KUULA & KORDA Omastavate asesõnade soolõpp ei sõltu sellest, mis soost on omanik, vaid sellest, mis soost on asi, mida omatakse. Este es nuestro coche. See on meie auto Esta es nuestra casa. See on meie maja. Näitavad asesõnad Näitavad asesõnad ESTO (see) ja AQUELLO (see seal) on kesksoost ja neid kasutatakse ilma nimisõnata küsimustes ja vastustes. ¿Qué es esto? Mis see on? Esto es el Ayuntamiento. See on raekoda. ¿Qué es aquello? Mis see seal on? Aquello es la universidad. See seal on ülikool. MUY ja MUCHO MUY (väga) – kasutatakse omadussõnade ja määrsõnadega. Es una casa muy grande
ellas se tenía que poner en contacto con alguna amiga que llevara el abrigo del mismo color, y provocar que las dos colas se tocaran. Pero, ¿quién daba la orden para que toda esa maquinaria se pusiera en marcha? Dentro de la cabeza de Tilito vivía un señor muy serio y listo al que todos le tenían mucho respeto: El señor del sombrero gris. Su trabajo era agotador porque se pasaba todo el día organizando y dando órdenes a los grupos de trabajo para que Tilito pudiera hacer todo aquello que llevaba a cabo sin darse cuenta. Cuando amanecía, El señor del sombrero gris llamaba a Neurata, Neureta y Neurita para dar sus primeras órdenes: —Neurata, busca a tus amigas de cola roja y diles que Tilito quiere que sus ojos vean, se ha despertado —decía El señor del sombrero gris a Neurata, que salía corriendo a buscar y tocar a una amiga con cola roja. Entonces, Neurata buscaba y tocaba a otra amiga con cola roja hasta llegar a la última, que tocaba al ojo y le decía:
estos/estas + de + a la derecha abajo arriba ese/esa/eso/esos/esas + que está / n + al fondo en la casa aquel/aquella/aquello/ aquellos/aquellas Mucho / tanto en respuestas negativas complicado / sencillo / fácil / difícil muy / bastante + "adjetivo"/ - ísimo Ejemplos... -¿Es difícil subir a esa montaña? - No, no mucho. / No, no es muy difícil. -¿Es muy difícil subir a esa montaña?
Tras cuatro años fui ascendido al rango de profesor asociado de psiquiatría y designado jefe de la misma materia en un gran hospital de Miami, afiliado a la universidad. Por entonces ya había publicado treinta y siete artículos científicos y estudios de mi especialidad. Los años de estudio disciplinado habían adiestrado mi mente para pensar como médico y científico, moldeándome en los senderos estrechos del conservadurismo profesional. Desconfiaba de todo aquello que no se pudiera demostrar según métodos científicos tradicionales. Tenía noticias de varios estudios de parapsicología que se estaban 2 realizando en universidades importantes de todo el país, pero no me llamaban la atención. Todo eso me parecía descabellado en demasía. Entonces conocí a Catherine. Durante dieciocho meses utilicé métodos terapéuticos tradicionales para ayudarla a superar sus síntomas. Como nada parecía causar efecto,