0 cero 101ciento uno 1 uno 125 ciento veinticinco 2 dos 200 doscientos 3 tres 250 doscientos cincuenta 4 cuatro 300 trescientos 5 cinco 400cuatrocientos 6 seis 500 quinientos 7 siete 600 seiscientos 8 ocho 700 setecientos 9 nueve 800 ochocientos 10 diez 900 novecientos 11 once 1000 mil 12 doce 13 trece 14 catorce 15 quince 16 dieciséis 17 diecisiete 18 dieciocho 19 diecinueve 20 veinte 21 veintiuno
200 Doscientos 300 Trescientos 400 Cuatrocientos 500 Quinientos 600 Seiscientos 700 Setecientos 800 Ochocientos 900 Novecientos 1000 Mil 21 Veintiuno 22 Veintidos 23 Veintitrés 24 Veinticuatro 25 Veinticinco 26 Veintiséis 27 Veintisiete 28 Veintiocho 29 Veintinueve Numbrid 3199 kirjutatakse teistmoodi kui 2129. Treinta y uno kolmkümmend ja üks 31 Cuarenta y cuatro 44 Sesenta y tres 63 Setenta y siete 77 Ochenta y cinco 85 Noventa y dos 92 142 ciento cuarenta y dos 375 trescientos setenta y cinco 612 seiscientos doce 907 novecientos siete 999 novecientos noventa y nueve
Pero lo peor de todo había ocurrido a los tres años de edad. Recordó haber despertado en su dormitorio, a oscuras, consciente de que su padre estaba en el cuarto. Él apestaba a alcohol en aquel momento, y Catherine volvía a percibir ahora el mismo olor. El padre la tocó y la frotó, incluso «ahí abajo». Ella, aterrorizada, comenzó a llorar; entonces el padre le tapó la boca con una mano áspera, que no la dejaba respirar. En mi consultorio, en mi diván, veinticinco años después, Catherine sollozaba. Tuve la certeza de que ya contábamos con la información, que ya teníamos la clave de lo que sucedía. Estaba seguro de que sus síntomas se aliviarían con enorme rapidez. Le indiqué, suavemente, que la experiencia había terminado: ya no estaba en su 11 dormitorio, sino descansando apaciblemente, aún en trance. Los sollozos cesaron. La llevé hacia delante en el tiempo, hasta su edad actual