Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Noté que las suyas
estaban frías y húmedas, lo cual confirmaba su ansiedad. En realidad, había tenido que
reunir valor durante dos meses para pedir esa cita conmigo, pese a que dos médicos
del personal, hombres en quienes ella confiaba, le habían aconsejado insistentemente
que me pidiera ayuda. Finalmente, allí estaba.
Catherine es una mujer extraordinariamente atractiva, de ojos color avellana y pelo
rubio, medianamente largo. Por esa época trabajaba como técnica de laboratorio en el
hospital donde yo era jefe de Psiquiatría; también se ganaba un sobresueldo como
modelo de trajes de baño.
La hice pasar a mi consultorio y la conduje hasta un gran sillón de cuero que había tras
el diván. Nos sentamos frente a frente, separados por mi escritorio semicircular.
Catherine se reclinó en su sillón, callada, sin saber por dónde empezar. Yo esperaba,