Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
presenciando un juego del que ambos disfrutábamos. La meta de la tarde era
pasar un rato juntos. Si yo me hubiera molestado y enfurecido, la salida se habría
estropeado.
Cuando miraba a mis hijos y a mi esposa, me preguntaba si habíamos estado
juntos anteriormente. ¿Acaso habíamos elegido compartir las pruebas, las
tragedias y las alegrías de esta vida? ¿Carecíamos de edad? Sentía hacia ellos
51
un gran amor, una gran ternura. Comprendí que sus defectos eran cosas sin
importancia. En realidad, no tienen tanta importancia.
El amor sí.
Hasta me descubrí pasando por alto mis propios defectos por los mismos motivos.
No tenía por qué tratar de ser perfecto ni de controlarlo siempre todo. No tenía
necesidad de impresionar a nadie.
Me alegraba mucho poder compartir esta experiencia con Carole. Con frecuencia
conversábamos después de cenar, ordenando mis sentimientos y reacciones ante
las sesiones con Catherine