Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
estupefacta trataba de ordenar las cosas. En el cuarto reinaba un frío gélido.
Catherine sabía muy poco de mi vida personal. En mi escritorio había una foto de mi
hija, que sonreía alegremente mostrando sus dos únicos dientes de leche. Junto a ella,
un retrato de mi hijo. Aparte de eso, Catherine lo ignoraba prácticamente todo con
respecto a mi familia y mi historia personal. Yo estaba bien formado en las técnicas
psicoterapéuticas profesionales. Se supone que el terapeuta debe ser una tabla rasa,
en blanco, en la cual el paciente pueda proyectar sus propios sentimientos, sus ideas y
sus actitudes. Entonces el terapeuta podrá analizar ese material, ampliando el campo
mental del paciente. Yo había mantenido esa distancia terapéutica con respecto a
Catherine: ella sólo me conocía en mi condición de psiquiatra, lo ignoraba todo de mi
pasado y de mi vida privada. Ni siquiera mis diplomas estaban colgados en el
consultorio.