Quererse teineteist armastama me quiero te quieres se quiere nos queremos os quereis se quieren Reunirse kogunema me reuno te reunes se reune nos reunimos os reunis se reunen Secarse ennast kuivatama me seco te secas se seca nos secamos os secais se secan Sentarse istuma me sento te sentas se senta nos sentamos os sentais se sentan Sentirse end tundma (hästi) me siento te sientes se siente nos sentimos os sentis se sienten Vestirse riietuma me visto te vistes se viste nos vestimos os vestis se visten
que me pidiera ayuda. Finalmente, allí estaba. Catherine es una mujer extraordinariamente atractiva, de ojos color avellana y pelo rubio, medianamente largo. Por esa época trabajaba como técnica de laboratorio en el hospital donde yo era jefe de Psiquiatría; también se ganaba un sobresueldo como modelo de trajes de baño. La hice pasar a mi consultorio y la conduje hasta un gran sillón de cuero que había tras el diván. Nos sentamos frente a frente, separados por mi escritorio semicircular. Catherine se reclinó en su sillón, callada, sin saber por dónde empezar. Yo esperaba, pues prefería que fuera ella misma quien eligiera el tema inicial; no obstante, al cabo de algunos minutos empecé a preguntarle por su pasado. En esa primera visita, comenzamos a desentrañar quién era ella y por qué acudía a verme. En respuesta a mis preguntas, Catherine reveló la historia de su vida. Era la segunda