Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Había llamado por teléfono a su padre. Sin darle
detalle alguno, lo había perdonado, a su modo. Yo nunca la había visto tan
serena. Me maravillaba la rapidez de su progreso. Es raro que un paciente con
ansiedades y miedos tan crónicos y arraigados mejore de manera tan
espectacular. Claro que Catherine no era en absoluto una paciente común, y el
rumbo tomado por su terapia era inigualable, desde luego.
--Veo una muñeca de porcelana sentada en una especie de repisa. --Había
caído prontamente en un trance profundo--. A ambos lados del hogar hay libros.
Es una habitación dentro de una casa. Junto a la muñeca hay candelabros. Y una
pintura... de la cara, la cara del hombre. Es él...
Catherine estaba observando el cuarto. Le pregunté qué veía.
--Algo cubre el suelo. Es velludo, como... es una piel de animal, sí... una especie
de alfombra hecha con pieles de animales. A la derecha hay dos puertas de
vidrio... que dan a la galena