Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
que volverían a hacerlo.
Pero yo no había creído nunca en la reencarnación. Ni siquiera había pensado mucho
en el tema. Aunque mi temprana educación religiosa hablaba de una vaga existencia
del «alma» después de la muerte, la idea no me convencía.
Yo era el mayor de cuatro hijos, todos los cuales se llevaban tres años entre sí.
Pertenecíamos a una conservadora sinagoga judía de Red Bank, una pequeña ciudad
próxima a la costa de Nueva Jersey. Yo era el pacificador y el hombre de estado de la
familia. Mi padre se dedicaba más a la religión que el resto de nosotros. La tomaba muy
en serio, como todo en la vida. Los éxitos académicos de sus hijos eran las grandes
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alegrías de su existencia. Cualquier discordia doméstica lo alteraba con facilidad;
entonces se retiraba, dejando que yo interviniera como mediador. Aunque ésa resultó