Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
mismos niños que sabían dónde había objetos preciosos ocultos o enterrados, a miles
de kilómetros, décadas o siglos antes, todo era un eco del mensaje de Catherine. Yo
conocía el carácter y la mente de la muchacha. Sabía cómo era y cómo no. Y mi mente
ya no podía engañarme. La prueba era demasiado evidente, demasiado abrumadora.
Eso era real y ella lo verificaría cada vez más en el curso de nuestras sesiones.
En las semanas siguientes, a veces yo olvidaba la intensidad, la fuerza directa de esa
sesión. A veces caía de nuevo en la rutina cotidiana, preocupado por las cosas de
siempre. Entonces las dudas resurgían. Era como si mi mente, al no concentrarse,
tendiera a volver hacia los patrones y creencias de antes, hacia el escepticismo. Pero
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entonces me obligaba a recordar: ¡eso, había ocurrido realmente! Comprendía lo difícil