Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Estoy muy triste.
--Sí, lo sé. ¿Cuántos hijos tienes? --El periodista que había en mí no la dejaba
en paz con su luto.
--Tengo tres: dos varones y una niña.
Después de responder a mi pregunta, obediente, volvió a su dolor.
--Han puesto su cuerpo bajo algo, bajo una cubierta... --Parecía muy triste.
--¿Yo también he muerto para entonces?
--No. Estamos tomando algunas uvas, uvas en copas.
--¿Cómo soy ahora?
--Muy, muy viejo.
--¿Te sientes ya mejor?
--¡No! Cuando mueras, me quedaré sola.
--¿Acaso has sobrevivido a tus hijos? Ellos cuidarán de ti.
--¡Pero tú sabes tanto! --Hablaba como una niñita.
--Lo superarás. Tú también sabes mucho. Estarás a salvo.
La reconforté; pareció descansar apaciblemente.
--¿Estás más en paz? ¿Dónde te encuentras ahora?
--No sé.
Al parecer, había cruzado al estado espiritual, aun sin haber experimentado su
muerte en esa vida. Esa semana habíamos recorrido dos vidas en considerable
detalle