EL HERMANO DE PINOCHO
jugaban.
El estruendo provocó que los muñecos cerraran los ojos y
se taparan los oídos. Cuando el silencio volvió a reinar en la
habitación y los niños abrieron los ojos, lo que allí había era
una figura que les llenó de miedo y que hizo que se
abrazaran. Una mujer con corona plateada y vestido negro
se plantó delante de ellos y sonreía de una manera burlona.
En su mano derecha sostenía una delgada varita negra.
—Hola queridos niños, soy Escle, el hada misteriosa y
hermana del hada Mielina. Estoy aquí para ser tu amiga,
Tilito. Por ahora no quiero ser tu amiga Pinocho, tal vez más
adelante. —rió en voz baja, burlona, tapándose la boca con
la mano izquierda.
—Tilito, espero ser tu compañera misteriosa para siempre.
No me verás ni me oirás, pero estaré contigo —finalizó
tajante.
Tocó entonces la cabeza del niño de madera con la varita.
Una nubecilla oscura se introdujo en Tilito como lo hace el
humo de una hoguera cuando se apaga