EL HERMANO DE PINOCHO
Lo que no sabéis, queridos lectores, es que en aquel taller,
aquella noche, había alguien más...
Como todos y todas recordaréis, una vez Pinocho estuvo
terminado, el anciano carpintero se tumbó en una cama
vieja y se durmió profundamente. Pasados unos minutos, un
rayo de luz blanca entró por la ventana y adquirió cuerpo
de mujer. Llevaba una diadema de perlas en la cabeza y
una varita brillante en la mano derecha que iluminaba un
precioso vestido blanco.
Era Mielina, el hada protectora del trozo de madera que se
hallaba al lado de Pinocho. Se dirigió al muñeco y le dijo:
—Pinocho, en esta historia no vas a ser tú el protagonista
sino Tilito, tu hermano, al que voy a dar vida.
Giró su cuerpo hacia el bloque de madera de tilo que estaba
delante, se acercó y lo tocó suavemente con la varita. Una
larga hilera de estrellitas brillantes salió del palito mágico y
se introdujo en el trozo de tilo. La habitación oscureció y, de