Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
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Empecé a fijar las sesiones semanales de Catherine a última hora del día, puesto
que siempre duraban varias horas. Cuando volvió, a la semana siguiente, aún
tenía el mismo aspecto apacible. Había llamado por teléfono a su padre. Sin darle
detalle alguno, lo había perdonado, a su modo. Yo nunca la había visto tan
serena. Me maravillaba la rapidez de su progreso. Es raro que un paciente con
ansiedades y miedos tan crónicos y arraigados mejore de manera tan
espectacular. Claro que Catherine no era en absoluto una paciente común, y el
rumbo tomado por su terapia era inigualable, desde luego.
--Veo una muñeca de porcelana sentada en una especie de repisa. --Había
caído prontamente en un trance profundo--. A ambos lados del hogar hay libros.
Es una habitación dentro de una casa. Junto a la muñeca hay candelabros. Y una
pintura... de la cara, la cara del hombre. Es él...
Catherine estaba observando el cuarto