Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
más sereno y paciente; otros comentaban que se me veía muy en paz, más
descansado y feliz. Yo sentía más esperanza y alegría, encontraba en mi vida más
sentido y satisfacción. Comprendí al fin que estaba perdiendo el miedo a la muerte. Ya
no temía a mi propia muerte ni a la no existencia. Me daba menos miedo la posibilidad
de perder a otros, aun sabiendo que desde luego los echaría de menos. ¡Qué poderoso
es el miedo a la muerte! Llegamos a grandes extremos para evitarlo: crisis de madurez,
aventuras amorosas con personas más jóvenes, cirugías estéticas, obsesiones con la
gimnasia, acumulación de bienes materiales, procreación de hijos que lleven nuestro
nombre, esforzados intentos de ser cada vez más juveniles, etcétera. Nos preocupa
horriblemente nuestra propia muerte; tanto que, a veces, olvidamos el verdadero
propósito de la vida.
Además estaba empezando a ser menos obsesivo. No necesitaba dominarme sin
cesar