Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Las
arcadas cesaron y la respiración se hizo normal. Aún estaba en trance profundo.
Pero lo peor de todo había ocurrido a los tres años de edad. Recordó haber despertado
en su dormitorio, a oscuras, consciente de que su padre estaba en el cuarto. Él
apestaba a alcohol en aquel momento, y Catherine volvía a percibir ahora el mismo
olor. El padre la tocó y la frotó, incluso «ahí abajo». Ella, aterrorizada, comenzó a llorar;
entonces el padre le tapó la boca con una mano áspera, que no la dejaba respirar. En
mi consultorio, en mi diván, veinticinco años después, Catherine sollozaba.
Tuve la certeza de que ya contábamos con la información, que ya teníamos la clave de
lo que sucedía. Estaba seguro de que sus síntomas se aliviarían con enorme rapidez.
Le indiqué, suavemente, que la experiencia había terminado: ya no estaba en su
11