Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
beber hojas (una tisana). Tiene un olor raro. Me están frotando el pecho con linimento.
Fiebre... pero tengo mucho frío.
Murió en silencio. Al flotar hasta el cielorraso, vio su cuerpo en la cama: una mujer
menuda y encogida, de unos sesenta años. Flotaba, simplemente, esperando que
alguien se acercara a ayudarla. Cobró conciencia de una luz y se sintió atraída hacia
ella. La luz ganaba en intensidad y en brillo. Aguardamos en silencio, mientras los
minutos pasaban con lentitud. De pronto se vio en otra vida, milenios antes de la
existencia de Abby.
Catherine susurraba suavemente:
--Veo montones de ajos colgados en un cuarto abierto. Los huelo. Se cree que matan
muchos males de la sangre y que purifican el cuerpo, pero hay que comerlos todos los
días. También hay ajos fuera, en lo alto de un jardín. Hay otras plantas allí... higos,
dátiles y otras cosas. Estas plantas ayudan. Mi madre está comprando ajos y otras
plantas. En la casa hay un enfermo