Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Pude percibir su tristeza. Esa vida era a un tiempo difícil y desesperanzada. La
hice avanzar hasta el día de su muerte.
--Veo una casa. Estoy tendida en cama, tendida en la cama. Me dan algo a
beber, algo caliente. Tiene olor a menta. Me pesa mucho el pecho. Me cuesta
respirar. Me duelen la espalda y el pecho... Un dolor fuerte... cuesta hablar.
Respiraba aceleradamente, superficialmente, con mucho dolor. Al cabo de
algunos minutos de agonía, su cara se ablandó y su cuerpo quedó laxo. La
respiración recobró la normalidad.
--He abandonado mi cuerpo. --Su voz era más alta y ronca--. Veo una luz
maravillosa... Salen a mi encuentro. Vienen a ayudarme. Personas maravillosas.
No tienen miedo... Me siento muy liviana... --Hubo una pausa larga.
--¿Tienes algún pensamiento sobre la vida que acabas de abandonar?
--Eso es para después. Por el momento sólo siento la paz. Es un tiempo de
consuelo. La persona debe ser reconfortada. El alma... aquí el alma encuentra
paz