Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Lo lloramos por muchos meses; nuestras esperanzas, nuestros
sueños, estaban destrozados. Un año después nació Jordán, nuestro hijo, agradecido
bálsamo para nuestras heridas.
Por la época del fallecimiento de Adam, yo había estado vacilando con respecto a mi
temprana elección de la carrera psiquiátrica. Disfrutaba de mi internado en medicina
interna y se me había ofrecido un puesto como médico. Tras la muerte de Adam decidí
con firmeza hacer de la psiquiatría mi profesión. Me irritaba que la medicina moderna,
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con todos sus avances y su tecnología, no hubiera podido salvar a mi hijo, ese simple y
pequeño bebé.
En cuanto a mi padre, había gozado de excelente salud hasta sufrir un fuerte ataque
cardíaco en 1979, a la edad de sesenta y un años. Sobrevivió al ataque inicial, pero la
pared cardíaca quedó irreparablemente dañada; falleció tres días después. Eso ocurrió