entre entre las montañas; voy entre los siete; entre sí; entre día; entre tanto hacia hacia las tres; mientras viajaba hacia el aeropuerto de Madrid para trasladarse hasta hasta el bosque; donde nació la joven y vivió hasta hace dos años; hasta la vista para para ti; para todos; mi amigo está para salir por por la tarde; por la calle; cincuenta por ciento; por ejemplo; ni por ésas; por favor según según el horario; según ha indicado el embajador de España en misión especial sin sin trabajo; entró sin saludar a nadie; estar sin blanca so so pretexto de sobre sobre la mesa; sobre gustos no hay escrito; sobre todo; estar sobre sí tras tras un árbol; tras lo cual fue detenida cerca cerca de; cerca de aeropuerto lejos lejos de; muy lejos de las previsiones del Gobierno delante delante de; delante de los enfermeros
en el nacimiento. Lleva un vestido verde y delantal blanco. Y un sombrero blanco, doblado hacia atrás en las esquinas. Las ventanas del cuarto son muy extrañas... tienen muchas secciones. El edificio es de piedra. Mi madre tiene el pelo largo y oscuro. Quiere abrazarme. Tiene puesto un camisón extraño... áspero. Duele frotarse contra él. Es agradable estar al sol, abrigada otra vez. Es... ¡es la misma madre que tengo ahora! En la sesión anterior, yo le había indicado que observara con atención a las personas importantes de cada vida, por si podía identificarlas con las personas importantes de su existencia actual. Según casi todos los escritores, los grupos de almas tienden a reencarnarse juntos una y otra vez, para elaborar el karma (deudas para con otros y para con uno mismo, lecciones que hay que aprender) a lo largo de muchas vidas. En mis intentos de comprender ese extraño y espectacular drama que se desplegaba