Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
mi viejo abuelo húngaro, que había muerto durante mi adolescencia. Cada vez que yo
confesaba tener miedo de correr un riesgo, él me alentaba amorosamente, repitiendo su
expresión favorita en nuestro idioma: «¿Qué diablos? --decía, con su acento
extranjero--, ¿qué diablos?»
4
1
Cuando vi a Catherine por primera vez, ella lucía un vestido de color carmesí intenso y
hojeaba nerviosamente una revista en mi sala de espera. Era evidente que estaba
sofocada. Había pasado los veinte minutos anteriores paseándose por el pasillo, frente
a los consultorios del departamento de Psiquiatría, tratando de convencerse de que
debía asistir a su entrevista conmigo en vez de echar a correr.
Fui a la sala de espera para saludarla y nos estrechamos la mano. Noté que las suyas
estaban frías y húmedas, lo cual confirmaba su ansiedad. En realidad, había tenido que