celebran en honor a San José, patrón de los carpinteros. Sus orígenes son realmente sencillos, una simple quema de desechos de los talleres de carpintería. Pero la inventiva del pueblo valenciano le ha ido aglutinando todos los rasgos propios de su cultura e historia. · La versión más popular del origen de las fallas según el Marqués de Cruïlles, fueron iniciadas por el gremio de carpinteros que quemaban en la víspera del día de su patrón San José, en una hoguera purificadora, virutas y trastos viejos haciendo limpieza de los talleres antes de entrar la primavera. Existen otros autores que intentan encontrar un origen más antiguo a la fiesta, defendiendo que el culto al fuego es un ritual de tradición pagana y que las fallas no son más que una versión de este arcaico ritual que anuncia la entrada de la primavera y trata de propiciar la fertilidad. En el siglo XVIII algunas de las fallas que se encendían en Valencia no eran meras
hermana del hada Mielina. Estoy aquí para ser tu amiga, Tilito. Por ahora no quiero ser tu amiga Pinocho, tal vez más adelante. —rió en voz baja, burlona, tapándose la boca con la mano izquierda. —Tilito, espero ser tu compañera misteriosa para siempre. No me verás ni me oirás, pero estaré contigo —finalizó tajante. Tocó entonces la cabeza del niño de madera con la varita. Una nubecilla oscura se introdujo en Tilito como lo hace el humo de una hoguera cuando se apaga. Inmediatamente después, Escle se esfumó profiriendo una sonora carcajada: —¡Jajajaja!. Los muñecos no entendían qué había pasado ni porqué, así que continuaron jugando. Esa mañana tocaba jugar a explicar historias fantásticas y misteriosas. Se miraron unos segundos y se echaron a reír. —Tilito, te toca empezar a ti —dijo Pinocho. —¿No has tenido bastante con la historia misteriosa de Escle? —respondió.