Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
estaban incorrectamente dispuestas y entraban al corazón por el lado opuesto. Era
como si el corazón estuviera vuelto... hacia atrás. Algo muy, pero que muy raro.
Una desesperada intervención a corazón abierto no pudo salvar a Adam, quien murió
varios días después. Lo lloramos por muchos meses; nuestras esperanzas, nuestros
sueños, estaban destrozados. Un año después nació Jordán, nuestro hijo, agradecido
bálsamo para nuestras heridas.
Por la época del fallecimiento de Adam, yo había estado vacilando con respecto a mi
temprana elección de la carrera psiquiátrica. Disfrutaba de mi internado en medicina
interna y se me había ofrecido un puesto como médico. Tras la muerte de Adam decidí
con firmeza hacer de la psiquiatría mi profesión. Me irritaba que la medicina moderna,
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con todos sus avances y su tecnología, no hubiera podido salvar a mi hijo, ese simple y
pequeño bebé