EL HERMANO DE PINOCHO
Giró su cuerpo hacia el bloque de madera de tilo que estaba
delante, se acercó y lo tocó suavemente con la varita. Una
larga hilera de estrellitas brillantes salió del palito mágico y
se introdujo en el trozo de tilo. La habitación oscureció y, de
repente, el bloque empezó a moverse: se alargó, le salieron
dos piernas con sus pies, dos brazos con sus manos y una
cabeza. Cuando finalizó la transformación, Mielina miró a
Tilito y dijo:
—Te falta algo.
Le dio un nuevo golpecito y en la cabeza aparecieron ojos,
nariz, orejas, boca y pelo.
El muñeco empezó a moverse, a mirar y a caminar. Se
detuvo frente a Mielina y le preguntó:
—¿Quién eres?
—Soy tu hada Mielina.
—¿Y yo quién soy, qué hago aquí?—preguntó.
—Eres Tilito, hermano de Pinocho, ese muñeco de madera,
como tú, que está a tu lado. Ahora duerme porque es de
noche. Te he creado para que le hagas compañía, está solo
y triste y seguro que los dos os lo pasaréis muy bien. Eso sí,