"Buona fortuna a te!" Caroline abbraccia Francis. "Grazie mille!" dice Francis e corre verso la scena. ***** La luce, i fiori, i forti applausi, la tenda. Era magico. Il pubblico si alza e applaude. C'è un uomo che spicca nel pubblico, lui sembra tanto ricco e importante. Lui non applaude, ma cerca qualcuno. Lui si chiama Roberto Capucci, è uno stilista italiano, molto famoso e rinomato. Lui è tanto sorpreso e pensa che i costumi sono bellissimi e ispiratori. Roberto intende trovare la persona che fatto questa bellezza. Va dietro il palco. "Scusi, signorina. Potrei chiedere una cosa" domanda Roberto a Caroline "Dio mio! Tu sei Roberto Capucci! Sono un tuo grande fan. Come posso aiutarla?" risponde Caroline.
Me respondió con prontitud, en contraste con las evocaciones anteriores, muy lentas y pausadas. --Tú eres mi maestro; estás sentado en un saliente de roca. Nos enseñas con libros. Eres anciano, de pelo gris. Usas un vestido blanco (una toga) con bordes dorados... Tú te llamas Diógenes. Nos enseñas símbolos, triángulos. Eres realmente muy sabio, pero yo no comprendo. El año es 1568 a. de C. (La fecha era aproximadamente mil doscientos años anterior al famoso Diógenes, filósofo cínico de Grecia. El nombre no era muy insólito.) La primera sesión había terminado. Le sucederían otras aún más asombrosas. *** Cuando Catherine se hubo ido, y durante varios días más, reflexioné mucho en los detalles de la regresión hipnótica. Reflexionar es natural en mí. Muy pocos de los detalles que emergieran de una hora de terapia, incluso de las «normales», escapaban