EL HERMANO DE PINOCHO
Llevaba una diadema de perlas en la cabeza y
una varita brillante en la mano derecha que iluminaba un
precioso vestido blanco.
Era Mielina, el hada protectora del trozo de madera que se
hallaba al lado de Pinocho. Se dirigió al muñeco y le dijo:
—Pinocho, en esta historia no vas a ser tú el protagonista
sino Tilito, tu hermano, al que voy a dar vida.
Giró su cuerpo hacia el bloque de madera de tilo que estaba
delante, se acercó y lo tocó suavemente con la varita. Una
larga hilera de estrellitas brillantes salió del palito mágico y
se introdujo en el trozo de tilo. La habitación oscureció y, de
repente, el bloque empezó a moverse: se alargó, le salieron
dos piernas con sus pies, dos brazos con sus manos y una
cabeza. Cuando finalizó la transformación, Mielina miró a
Tilito y dijo:
—Te falta algo.
Le dio un nuevo golpecito y en la cabeza aparecieron ojos,
nariz, orejas, boca y pelo.
El muñeco empezó a moverse, a mirar y a caminar. Se