Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
No ignoraba que, si yo insistía, ella
aceptaría continuar con las sesiones. Pero no me sentía con el derecho de insistir.
Con cierta tristeza, me mostré de acuerdo. Conversamos sobre lo sucedido en las
tres últimas semanas, pero yo no podía poner mucho interés.
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Pasaron cinco meses. Catherine conservaba su mejoría clínica. Sus miedos y
ansiedades eran mínimos. La calidad de su vida y de sus relaciones se había
incrementado espectacularmente. Ahora salía con otros hombres, aunque Stuart
aún estaba en escena. Por primera vez desde su infancia, experimentaba goce y
verdadera felicidad. De vez en cuando nos cruzábamos en el vestíbulo o en la
cafetería, pero no había entre nosotros una relación formal de médico y paciente.
Pasó el invierno y comenzó la primavera. Catherine pidió una entrevista en mi
consultorio. Tenía un sueño recurrente sobre cierto sacrificio religioso que se
refería a un foso de serpientes