EL HERMANO DE PINOCHO
El muñeco empezó a moverse, a mirar y a caminar. Se
detuvo frente a Mielina y le preguntó:
—¿Quién eres?
—Soy tu hada Mielina.
—¿Y yo quién soy, qué hago aquí?—preguntó.
—Eres Tilito, hermano de Pinocho, ese muñeco de madera,
como tú, que está a tu lado. Ahora duerme porque es de
noche. Te he creado para que le hagas compañía, está solo
y triste y seguro que los dos os lo pasaréis muy bien. Eso sí,
los juegos y las diversiones, durante el día. Cuando se
esconda el sol, a dormir—respondió Mielina.
Chasqueó los dedos y desapareció. La luz que alumbraba a
Tilito se apagó y el muñeco se quedó a oscuras. Cerró los
ojos para descansar y esperar a que se hiciera de día.
Mientras dormía, un batallón de pequeñas vidas empezaba
a organizarse en el interior de su cuerpo para el día que
tenía que llegar.
Estaban capitaneadas por tres duendecillos que hacían que
todo funcionara bien: Neurata, Neureta y Neurita.