Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
--Era segundo piloto... de un pequeño avión, un avión de carga.
--¿También eras piloto entonces?
--Sí.
--¿Y pasabas mucho tiempo fuera de casa?
Respondió con mucha suavidad, con melancolía:
--Sí.
--Adelántate en el tiempo --le indiqué--, hasta el próximo vuelo. ¿Puedes
hacerlo?
--No hay próximo vuelo.
--¿Te ocurre algo?
--Sí.
Su respiración era acelerada; empezaba a agitarse. Se había adelantado hasta el
día de su muerte.
--¿Qué ocurre?
--Huyo del fuego. El fuego está destrozando a mi grupo.
--¿Sobrevives a eso?
--Nadie sobrevive... nadie sobrevive a una guerra. ¡Me estoy muriendo! --Su
respiración era trabajosa--. ¡Sangre! ¡Hay sangre por todas partes! Me duele el
pecho. Me han herido en el pecho... y la pierna... y el cuello. Me duele mucho.
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Estaba en agonía, pero pronto su respiración se hizo más lenta y más regular; sus
músculos faciales se relajaron y adquirió un aspecto de paz. Reconocí la calma