EL HERMANO DE PINOCHO
—No lo sé, Tilito. Eso la única que lo sabe es Escle —
contestó apesadumbrada Mielina.— No te preocupes,
llegará un día en el que el hada mala se hará buena y solo
habrá un sol en el cielo.
Y chasqueando los dedos, desapareció.
FIN
NOTA DE LA AUTORA
Soy Ester Solà Melgosa, balaguerina (Balaguer, Lleida) de
cuarenta y cinco años y afectada de esclerosis múltiple
desde hace quince.
Mi vida habría discurrido por otros derroteros si aquel
cuatro de abril, día en que nació Ariadna, el camaleón que
dormía en mi cuerpo no hubiera despertado.
En todo este tiempo he aprendido que no debo vivir contra
la esclerosis sino junto a ella.
De entre toda la rabia, desazón, llanto y dolor que me ha
supuesto su presencia le debo dar las gracias por la
capacidad narrativa y de expresión que me otorga.
Deseo que la lectura de esta historia sirva para que padres
e hijos aprendan a conocerla y entenderla mejor.