Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
Durante esa semana, yo había repasado el libro de texto de un curso de religiones
comparadas que había seguido en mi primer año en la Universidad de Columbia. Había,
ciertamente, referencias a la reencarnación en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En
el año 325 d. de C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su
madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo
Testamento. El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese
acto y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta
idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos
demasiado tiempo para buscar la salvación. Sin embargo, las referencias originarias
habían existido; los primeros padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la
reencarnación. Los primitivos gnósticos --Clemente de Alejandría, Orígenes, san