Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
existencia llena de placeres, aún no habíamos dado con ella.
--¿Cuánto tiempo tenéis que pasar ahí?
--La eternidad --respondió, sombría--, hasta que muramos. Esto no tiene cura.
--¿Sabes el nombre de la enfermedad? ¿Cómo se llama?
--No. La piel se pone muy seca y se encoge. Hace años que estoy aquí. Otros
acaban de llegar. No hay modo de volver. Hemos sido expulsados... para morir.
--Sufría una tristísima existencia; vivía en una cueva.
»Para alimentarnos tenemos que cazar. Veo una especie de animal salvaje que
estamos cazando... con cuernos. Es pardo, con cuernos, grandes cuernos.
--¿Os visita alguien?
--No, no pueden acercarse o ellos mismos contraerán el mal. Hemos sido
maldecidos... por algún daño que hemos hecho. Y éste es nuestro castigo. --Las
arenas de su teología cambiaban sin cesar en el reloj de sus existencias.
Solamente después de la muerte, en el estado espiritual, se presentaba una
bienvenida y reconfortante constancia.