Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
hija, que sonreía alegremente mostrando sus dos únicos dientes de leche. Junto a ella,
un retrato de mi hijo. Aparte de eso, Catherine lo ignoraba prácticamente todo con
respecto a mi familia y mi historia personal. Yo estaba bien formado en las técnicas
psicoterapéuticas profesionales. Se supone que el terapeuta debe ser una tabla rasa,
en blanco, en la cual el paciente pueda proyectar sus propios sentimientos, sus ideas y
sus actitudes. Entonces el terapeuta podrá analizar ese material, ampliando el campo
mental del paciente. Yo había mantenido esa distancia terapéutica con respecto a
Catherine: ella sólo me conocía en mi condición de psiquiatra, lo ignoraba todo de mi
pasado y de mi vida privada. Ni siquiera mis diplomas estaban colgados en el
consultorio.
La mayor tragedia de mi vida había sido la inesperada muerte de nuestro primogénito,
Adam, que falleció a principios de 1971, a los veintitrés días de edad. Unos diez días