Brian Weiss - Muchas Vidas Muchos Maestros
madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo
Testamento. El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese
acto y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta
idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos
demasiado tiempo para buscar la salvación. Sin embargo, las referencias originarias
habían existido; los primeros padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la
reencarnación. Los primitivos gnósticos --Clemente de Alejandría, Orígenes, san
Jerónimo y muchos otros-- estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de
que volverían a hacerlo.
Pero yo no había creído nunca en la reencarnación. Ni siquiera había pensado mucho
en el tema. Aunque mi temprana educación religiosa hablaba de una vaga existencia
del «alma» después de la muerte, la idea no me convencía.